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[COLUMNA] «El ABC del PBI», por Roxana Barrantes

Lee la columna escrita por nuestra investigadora principal, Roxana Barrantes, para Jugo de Caigua► https://bit.ly/413wN9X

A raíz de un artículo de Diego Macera en El Comercio de Lima, recientemente se armó un tole tole en las redes. ¿Qué se afirma en el artículo? Macera expone la evidencia presentada por el economista Lant Pritchett de que existe una correlación positiva entre el PBI per cápita y mejores indicadores de desarrollo, lo cual lo llevan a concluir que el crecimiento es necesario y, además, suficiente para el desarrollo. Esto último es intensamente cuestionado frente a los resultados económicos peruanos, que exhiben un importante crecimiento económico, pero un lamentable resultado en términos de indicadores de calidad de vida, usualmente asociados a características del desarrollo económico. Así, por ejemplo, no hablamos de países “crecidos” sino de países “desarrollados”.

Pero no quiero, lector, lectora, participar en el debate colocándome en alguna posición en esta discusión intensa y que captura el imaginario de muchísimos profesionales especializados. En esta oportunidad, solo quiero ofrecer una reflexión sobre lo que mide el PBI y hacer una pincelada histórica sobre cuándo surgió y por qué.

Sobre lo primero, el PBI mide el valor que se añade en una determinada economía en un determinado año. Así, es una medida de flujo —el valor monetario de todos los bienes y servicios producidos por una economía en un año—, cuya lógica es similar a la medición de la corriente de agua en un río, digamos que a metro cúbico por segundo. No importa si eres peruano o extranjero: mientras tu actividad económica se desarrolle en el Perú, contribuirás al PBI peruano. Si elaboras o vendes en el Perú un producto o un servicio nuevo, agregas al PBI. Por el contrario, si vendes un producto usado, solo se valora el esfuerzo de la venta, pero no el bien mismo si se produjo en un año diferente al actual.

Pero, ¿desde cuándo medimos así la actividad económica? ¿Lo hacen todos los países? ¿Quién coordina, es decir, quién da las pautas que permiten que luego comparemos a los países según su PBI, o los clasifiquemos en países de alto, mediano o bajo ingreso?

Sobre el origen de las métricas, un punto de quiebre importante de esfuerzos previos de medir la riqueza o la producción[1], fue el término de la Segunda Guerra Mundial. Más aún, es posible asociar la consolidación del sistema de contabilidad nacional a nivel internacional con la misma coyuntura en la que se origina el propio concepto de desarrollo. Esto es, después del drama del mundo occidental que representó esta conflagración: a fines de los 40 y principios de los 50, con el nacimiento de Naciones Unidas y el sistema Bretton Woods.

No es casualidad que, en el caso peruano, nuestro sistema de cuentas nacionales tenga al año 1950 como su primer año formal oficial. Lo que existía antes, al menos en el Perú, era una publicación oficial del Estado conocida como “el extracto estadístico”, calificado como una publicación de calidad por los especialistas.

El actual sistema de contabilidad nacional se originó en esa coyuntura y es parte del sistema de Naciones Unidas, es decir, se trata de un bien público global. Los manuales de contabilidad nacional y medición del PBI son documentos oficiales y los países tenemos la obligación de hacer nuestras cuentas siguiendo esas indicaciones. Solo así es posible hacer comparaciones internacionales sobre el tamaño de la economía y los indicadores de bienestar.

Los métodos para hacer esta contabilidad están sujetos a varias críticas. Por ejemplo, una de estas es sobre cómo medir actividades que generan daño al ambiente. Así, el reciente derrame de petróleo en la costa peruana, en tanto movilizó recursos para la limpieza, ha aumentado el PBI del año 2022. Se critica, por lo tanto, que el daño al ecosistema no sea valorado.

Las métricas también han sido desarrolladas para medir la pobreza. Los invito a reflexionar sobre estas en el jugo del miércoles siguiente.


[1] Para lo cual recomiendo el extraordinario libro de Bruno Seminario El desarrollo de la economía peruana en la era moderna. Precios, población, demanda y producción desde 1700, con el sello editorial de la Universidad del Pacífico. El gran Seminario partió demasiado temprano pero antes, para graduarse de doctor, logró publicar esta maravilla de tratado.