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Antonio Zapata: La campaña de Susana

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La curva de las encuestas parece favorecer a la alcaldesa de Lima. En efecto, el apoyo a su gestión sube desde varios meses atrás, en forma lenta pero constante. Además, en esa misma proporción cae el apoyo a su revocatoria. Aún son más quienes preferirían verla dejar el cargo; pero, si las estadísticas no mienten, e indican claramente las tendencias, entonces Susana Villarán ha de culminar ganando a mediados de marzo. Pero, nada es seguro y viene de atrás, por lo tanto debe remar bastante y no meterse cabes ella misma.

Para avanzar a la velocidad que requiere, la alcaldesa necesita muchos remos y neutralizar a sus rivales. Su punto de partida es complicado. Tiene en contra a la gran mayoría de medios de comunicación y carece completamente de apoyo en la TV. Este domingo se ha visto cómo los programas dominicales se ensañan con su gestión, sin la mínima objetividad ni pretensión de equilibro periodístico. Es cierto que, en ocasiones, los grandes medios de comunicación han perdido elecciones, pero también han ganado bastantes y ahora es obvio que ya han emprendido una campaña de demolición.

El eje de la campaña de Villarán es astuto, porque no está centrado en ella misma, sino en la ciudad de Lima y en las dificultades de gestión que implicaría una revocatoria. Subraya la crisis que sobrevendría a su defenestración. Con ello, pretende recoger a sus partidarios y a muchos otros, que no la quieren tanto, pero que rechazan el desgobierno que surgiría del triunfo del sí en marzo 2013, que llevaría a tres alcaldes en dos años.

Sus fuerzas son escasas, porque sólo cuenta con las izquierdas y Perú Posible. En el centro aún no gana suficientes adeptos y tiene en contra al fujimorismo y al APRA. Son enemigos formidables, porque tienen predicamento en clases medias y sectores populares. Y estos sectores son la clave de la elección de marzo.
En efecto, aunque parezca paradójico, todas las encuestas muestran que la alcaldesa goza de bastante respaldo en los sectores “A” y “B” de la escala social, pero en “C” empieza a perder y cae bastante en “D” y “E”. De ese modo, para ganar en marzo, necesita voltear “C” y reducir considerablemente su desventaja en “D” y “E”. Ante ese escenario, pierde efectividad la campaña de rostros por el “No”, porque son útiles para ganar a la clase media-alta, pero se diluyen ante sectores populares, a menos que figuras conocidas se compren el pleito de una rueda de prensa cotidiana y/o numerosas bajadas a bases.

El punto clave de la campaña es subrayar temas y obras que signifiquen a los sectores populares capitalinos. Castañeda se hizo famoso por los Hospitales de la Solidaridad y las escaleras. Pues bien, Susana ha de remontar la revocatoria dándole continuidad a estas obras, pero posicionando también nuevas iniciativas, que la identifiquen personalmente como alguien eficiente para solucionar carencias de los barrios. Es el momento de mostrar éxitos en transporte y comercialización mayorista; la ciudadanía debe quedar convencida de que estos grandes rubros van bien y deben continuar para consolidarse.
Pero, su triunfo implica neutralizar enemigos y no generar mayores enconos. No se entiende por qué la estatua de Pedro Huilca acompaña a Víctor Raúl Haya de la Torre y no a José Carlos Mariátegui. Total era de los nuestros.

Una salida podría ser levantar un monumento a Luis Negreiros Vega y colocarlo junto al Amauta. Como se recuerda, el dirigente sindical y secretario general del PAP fue acribillado por los esbirros de Odría en la esquina de 28 de Julio con Petit Thouars. Un monumento a Negreiros completaría el conjunto, integrado por los fundadores acompañados por sindicalistas mártires. Además, en forma cruzada, invitando al diálogo.

Para ganar en marzo, Susana debe sumar voluntades y cortarle el filo a sus enemigos. Es la hora de consignas, promoviéndolas por las redes sociales y boca a boca, puesto que tendrá en contra al grueso de la clase política y a la mayoría de medios de prensa.

Fuente: La República (19/12/2012)