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Antonio Zapata: El retorno de Mariátegui

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En el verano de 1923, exactamente noventa años atrás, regresó de Italia José Carlos Mariátegui, JCM. Venía con familia y según él mismo relata, traía desposadas las ideas del marxismo. Su partida y estadía en Europa han sido objeto de una polémica histórico-periodística.

El abogado y militante aprista Nelson Vásquez ha demostrado con documentos que mientras estuvo en Italia JCM trabajó para el Ministerio de RR.EE. En el archivo de la Cancillería se conservan boletas de honorarios, a los que el mismo JCM se refiere en algunas cartas a familiares y amigos.

Esta información fue presentada de manera forzada, sugiriendo que JCM había sido un vendido ante el régimen de Leguía. Por ello, el diario La Primera y específicamente César Lévano respondieron a Vásquez, argumentando que JCM habría sido deportado por Leguía de forma encubierta.

En realidad, más allá de interpretaciones, el único hecho evidente es que JCM cobró de la planilla de RR.EE. durante unos años. ¿Eso lo convierte en vendido? Realmente no. Antes y después, miles de personas han trabajado algún tiempo para el Estado conservando su independencia de criterio.

Para ser un vendido tendría que haber apoyado a Leguía, haber escrito a su favor y defendido a rajatabla su obra gubernamental. Sin embargo, no hay un ápice de ello, no existe un solo texto adulón con Leguía. Entonces, ¿qué hizo JCM en Italia? A menos que el archivo de RR.EE. guarde aún secretos, realmente no se sabe. No hay informes ni balances de actividades relacionados con su puesto en la legación peruana.

Lo único que tenemos son los escritos de JCM elaborados durante el período. Por un lado, durante tres años, entre 1920 y 1922, escribió artículos en el diario El Tiempo de Lima. Tratan sobre Europa y han sido publicados con el título Cartas de Italia, tomo 15 de las Obras Completas. Quien lee estos artículos, percibe que son redactados por una persona que analiza la realidad desde la izquierda, que simpatiza con la Unión Soviética y el bolchevismo, así como rechaza firmemente al fascismo. Ninguna duda de la postura de JCM, que la hacía conocer públicamente en tiempo real en el Perú.

Al retornar, JCM colaboró con la Universidades Populares González Prada que habían sido organizadas por Haya de la Torre. Aún no habían roto ambos fundadores. Luego, Leguía deporta a Haya y no vuelven a verse.

En ese momento, JCM publicó su primer libro. Junto a 7 ensayos son los únicos volúmenes que Mariátegui dio a conocer en vida. El resto de sus OC son recopilaciones de una obra dispersa en medios periodísticos. Por ello, el primer libro, titulado La escena contemporánea, tiene un importante papel en su biografía política.

Ese texto constituye una mirada al estado del mundo, buscando resaltar las realidades políticas y los desafíos materiales de la humanidad. Le interesa Europa, aunque no solamente, porque dedica largas páginas al Oriente; Gandhi es su personaje principal y su recorrido es por India, Turquía y la cuestión judía.

Queda claro que JCM trabajó en Italia para RR.EE., estudiando la política y cultura europea y mundial. No ocultó su simpatía por el marxismo, por el contrario, la expresó públicamente en la prensa de esos días. Asimismo, en esa intensa actividad no hay ningún artículo de defensa de Leguía y mal se le puede llamar “agente de propaganda gubernamental”.

A su regreso, mostró que había aprovechado la estadía, puesto que cumplió un doble papel fundador. Además del primer partido marxista, también fundó la CGTP, la primera institución obrera de alcance nacional en nuestra historia. La experiencia europea sustentó esa labor de organización de un partido y una central sindical.

JCM amó la coherencia y al haber muerto joven, su puesto en la historia dispone de la magia que acompaña a las vidas breves y consistentes. Como Alejandro, murió a mitad de los treinta, dejando una estela que lo convirtió en imprescindible, sobre todo en un país como el nuestro, plagado de tantos desencantos.

Fuente: La República (13/02/2013)